Doctrina del Shock (Parte 1)

En mis 27 años de vida, he atestiguado un par de movimientos de protesta antes del que ocurre el día de hoy en todas las plazas públicas del país.

La primera, fue hace 10 años. Acababa de ocurrir el atentado contra las torres gemelas en E.U.A. y los nuevos ataques a medio oriente se habían reiniciado. Bush seguía los pasos de su padre y se levantaba una nueva tormenta del desierto. Comenzaron a nivel mundial las marchas por la paz.

En mi ciudad se dio una de las más concurridas a considerar para el nivel de participación de la ciudadanía. Ese año seguía latente el espíritu de los estudiantes de la UNAM, quienes humillados por los medios, defendían el derecho a tener una universidad gratuita. En mi ciudad nos sentíamos contagiados de ese espíritu de protesta.

Así salimos a las calles a gritarle tirano a Bush hijo, atacaron franquicias estadounidenses (mc donalds y kfc). Yo llevaba una pancarta de "BUSH=HITTLER" que fue aclamada por algunos turistas que nos tomaban fotografías apoyándonos. En la televisión éramos bándalos.

SALVANDO EL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Cierto alcalde, dentro de su proyecto de ciudad, planteaba el alterar y semi-destruir aquellos edificios por los que mi ciudad es considerada patrimonio de la humanidad. Cosa que es muy común en los dirigentes del Partido Acción Nacional.

Estos señores del PAN tienen un complejo de emperador muy serio y también tienen fama (bien ganada) de "vende-patrias". Este alcalde de mala fama llegó al poder prometiendo hacer un sistema de transporte colectivo "metro". A cambio, gastó el dinero en cámaras de vigilancia, un paso a desnivel peligroso y hecho con materiales deficientes,a sí como una gran escultura en la principal avenida... una horrenda que ni los expertos en arte queremos.

Bien, entre tantas cosas había una que indignaba a la gente: la construcción de estacionamientos subterráneos bajo el zócalo y excavaciones bajo la catedral, una joya arquitectónica del periodo colonial. Se especuló que debajo de esta existían restos prehispánicos, un brazo de mar, míticos túneles... en realidad una excavación ponía en peligro el inmueble.

Este suceso ocurrió hace unos 7 u 8 años. Yo pasaba por ahí cuando me topé a un maestro de la preparatoria en medio de una protesta de jóvenes universitarios y preparatorianos. Era el 1° de Octubre. La gente recordaba en esos días el movimiento de jóvenes del año de 1968, la matanza de Tlatelolco, al gobierno represor. Esa tarde se temía lo peor.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, guardián de nuestro patrimonio, había dado el consentimiento para realizar dichas obras. Inmediatamente clavaron cercas de metal para ocultar a la gente los trabajos que se hacían (costumbre arraigada del panismo). Los jóvenes llevaron la protesta a otro nivel cuando en medio de la plática, algunos estudiantes comenzaron a golpear aquellas cercas. Fuertes cercas fijadas al piso que eran impactadas fuertemente hasta ser vencidas y la primera cayó. Siguieron contra las demás. Los comerciantes agradecían aquella liberación del zócalo, pues los trabajos y excavaciones habían reducido sus ingresos.

Esa misma tarde, el INAH ordenó retirar la obra y dejar todo como estaba, prohibiendo la construcción de estos estacionamientos.

Desde aquel día no había una movilización tan grande por parte de la ciudadanía. Esta semana la gente marcha, protesta. No siguiendo a un candidato, no siguiendo a un partido político.

La gente de verdad está harta, esta realmente cansada de ser pisoteada, de ser violentada, de que sus derechos sean atropellados.

Entonces se aplica la doctrina del shock nuevamente, causando pánico e incertidumbre sobre la economía del país, poniendo en riesgo el consumo de un alimento básico y al mismo tiempo ofreciendo un show de circo el fin de semana para tenerlos a todos callados.

No.

La gente no dejó de salir y no dejó de asistir al evento de circo que los medios querían promover. Llevaron su protesta a aquel evento, mostraron su descontento a quienes les proporcionan el placebo para resistir cada día. El violentar las conciencias y ofrecer placebos para cansar a la gente dejan de surtir efecto. Estamos viviendo una Revolución, una de verdad desde hace 6 años.

Calderón ha sometido a movimientos armados y pacíficos. Su "Guerra contra el narco" es una mentira. La gente lleva 6 años expresando su descontento. Esta semana las manifestaciones están más nutridas. No son estudiantes, no son trabajadores, no son campesinos. Somos todos.

Continuará...

....hasta que pongamos un alto

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